Si estás pensando en progresar para alcanzar lo que te propongas, es posible que esta historia te interese. Hoy la recuerdo con una sonrisa. Ahora entenderás por qué.
Verás, cuando tenía 16 años leí en el periódico este anuncio publicado por una hechicera, o estafadora, que es lo mismo:
“CUMPLE TUS SUEÑOS. ESCRÍBEME CONTÁNDOME QUÉ PROBLEMAS TIENES, Y TE REGALARÉ UN AMULETO INFALIBLE”
¿Quién puede resistirse a saber cómo es ese amuleto infalible?
Movido por esta curiosidad, envié relleno el formulario que venía en el anuncio. En él te pedía que indicaras, marcando las casillas correspondientes, si tenías problemas de dinero, de amor, de familia, de salud, etc. Yo los señalé todos, uno tras otro. Quería estar seguro de recibir el amuleto.
Al cabo de una semana, me llegó al buzón una carta que contenía una pegatina cuadrada con un dibujo de una estrella de 5 puntas, y que se presentaba a sí misma como el amuleto infalible. También venía una lista de libros con los que solucionar mis problemas, y otra oferta por un amuleto aún mejor, y muy caro.
La verdad es que no comprendí por qué me seguían ofreciendo más cosas si me acababan de enviar el amuleto infalible. Tampoco entendía por qué la adivina no había sido capaz de averiguar que jamás le compraría nada.
Sin embargo, lo que no sabía yo entonces es que muchos años más adelante descubriría el verdadero “amuleto infalible”, el que de verdad funciona para cumplir tus objetivos. Y no era una pegatina; sino una manera contraria a nuestros instintos de entender la realidad. Una forma de mirar y actuar que conduce a alcanzar el LIDERAZGO MÁXIMO, y a través de él, aquello que te sirve para llegar adonde quieres.
Lo bueno es que ahora, si te interesa, puedes conocer esta realidad oculta a nuestros genes de nacimiento, y adueñarte de tus metas y de tus resultados. Puedes aprender lo que ninguna persona estamos programados para ver. Y aprovechar esa gran fortaleza en tu beneficio.
O también puedes escoger lo contrario. Y no hacer nada.
Si eliges lo primero, y decides suscribirte, puedes transformar tu vida para bien, y para siempre.
Si eliges lo segundo, no.